Importa desde tus fotos, una hoja de cálculo o tu historial de vuelos. Corrige lo que esté mal, deja claro lo que es incierto y quédate con un historial que siga respondiendo a la pregunta años después.
El formulario pide diez años. Tú tienes una fototeca.
Las solicitudes de visado y de nacionalidad piden todos los viajes, a veces de más de una década. Las pruebas son sellos del pasaporte, tarjetas de embarque antiguas, veranos que recuerdas a medias y el carrete del móvil.
La mayoría de las herramientas te obligan a elegir entre preciso y completo, así que la gente adivina. Una fecha inventada es peor que un hueco honesto: es la que un funcionario puede refutar.
Importa primero, escribe al final
Las fotos con geolocalización, un CSV o un historial de vuelos de Flighty se convierten en borradores de viaje. Los solapamientos, los huecos, las entradas incompletas y las posibles fusiones se marcan para que los resuelvas tú, y no se escribe nada en tu historial hasta que lo apruebas.
Exacto donde cuenta, aproximado donde no
Registra 2019 como un año entero, o un país sin ninguna fecha, y conserva las fechas exactas de los viajes de los que depende de verdad un límite. Un historial aproximado sigue siendo útil sin convertirse en precisión inventada, y la app nunca asciende una suposición a hecho por su cuenta.
Exporta con la forma que pide el formulario
Un PDF o una hoja de cálculo claros con los viajes, los días y los países, listos para adjuntar a una solicitud en lugar de tener que teclearlos otra vez. El historial que entregas es el mismo que alimenta tus recuentos de días.